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domingo, 17 de junio de 2018

La mochila


Como cada cierto número de etapas metemos una entrada relacionada con diferentes aspectos que pueden interesar al peregrino que vaya a hacer al Camino. Hoy vamos a hablar un poco de una de las protagonistas en el Camino, la mochila, y de lo que llevamos en ella.
Porque no hay que llevar un armario a la espalda, pero tampoco una bolsita de deporte.
Si vas a hacer el camino hay que ser consecuente e ir preparado en condiciones. Es evidente que dependerá de invierno o verano, esto fundamental. De si vas a hacer una semana, un fin de semana o el camino de tirada, aunque en este último caso no te vas a llevar mucho más, que si te vas para una semana.
Nosotros hemos hecho el camino siempre a finales de mayo o principio de junio, por ello y como todo en este blog hablamos bajo la perspectiva de nuestra experiencia, que a unos puede ayudar, a otros orientar y a otros puede que no les sirva para nada.
Hoy, por si alguien lee este blog y le puede servir de experiencia, hablamos de la mochila porque en ella va a ir tu armario y tu casa durante el tiempo que dure el camino, ¡vamos! como los caracoles, con la casa a cuestas.

LA MOCHILA
Sabemos que el peso de la mochila es importante, pero no hay que obsesionarse, ya que si lo haces optarás por llevarte cosas innecesarias que no pesan en lugar de llevarte lo imprescindible. Todo por no cargar mucho la mochila.
Hay que comprar una buena mochila que reparta bien el peso. Porque no es lo mismo cargar con 5 kilos en una mochila pequeña, que hacerlo en una más grande.
Cuando nosotros empezamos la aventura nos dejamos orientar y nos hablaron de una mochila entre 35 y 45 litros para primavera y verano.
Si la coges más grande, más pesara y sin darte cuenta más la llenaras, también leímos que no debe de superar un 10% del peso de quien la lleve.
Nosotros hemos llevado una de 35 y una de 45, por nuestras diferentes envergaduras que ha hecho que la ropa/calzado sea más pequeña una que otra (tallas XS y tallas XL). Siempre y cuando seas de los que vas con lo justo, sin pasarte ni por mucho ni por poco.


A la hora de mirar mochila sobre todo; hombreras acolchadas, refuerzo lumbar, correas ajustables para la cintura y el pecho y sistema que permita su regulación según la altura de cada uno.
La funda impermeable no es imprescindible si llevas capa o poncho para que puedas cubrirla en los días de lluvia.
Fíjate en que tenga compartimentos separados, bolsillo superior y bolsillos laterales te vendrán muy bien durante la etapas, y si el modelo elegido tiene, también compartimento inferior (viene muy bien para el calzado).

LA ROPA
La cuestión clave, ¿Qué llevar?, es importante asegurarnos porque cuando empecemos a andar ya no hay vuelta atrás para corregir o rectificar, y el tiempo a lo largo de una semana puede cambiar sustancialmente, por ello la primera pregunta ¿En qué época vas a ir?, hay quien dice que no hay que llevar ropa de abrigo, discrepamos. Puede ser que mientras andes no la necesites, pero no estés tan seguro, a no ser que vayas en pleno verano vas a pasar los pirineos (media montaña) ciudades normalmente frías (Pamplona, Burgos, León,), el páramo leones, la sierra de Logroño, las montaña de león y las de Galicia… Una cosa es llevar un plumas y un forro polar y otra cosa es llevar una prenda intermedia que te pueda hacer de abrigo y de chubasquero, de esas de dos piezas que se pueden desmontar, la parte interior con un polar fino que a la vez te puede hacer de jersey para pasear en las tardes frías o si madrugas al empezar las etapas. En la entrada del Cebreiro de este blog puedes ver fotos del mismo sitio en las mismas fechas con unas condiciones climatológicas completamente diferentes 
A nivel de ropa nosotros hemos llevado: 
  • Cuatro camisetas (la que llevas, la que te pones al llegar y te quitas la sudada, y dos más por si acaso al lavar no se te seca, o no puedes lavar, u otras circunstancias) 
  • Una sudadera y una camisa de paño, será suficiente para las mañana frescas, o para pasear por la tarde.
  • Dos pantalones, de esos que se pueden quedar cortos, a ser posible con cremalleras en los bolsillos para que no se te pierda nada.
  • Tres o cuatro mudas, cómodas, e igual de calcetines por el mismo argumento que las camisetas. Lo ideal es que no tengan costuras y que sean normales, ideal para hacer deporte. Piensa que en camisetas y mudas, al menos necesitas dos por día. 
  • Chubasquero/poncho/capa. Imprescindible. Además, no ocupa nada en la mochila, pero lo necesitarás si empieza a llover fuerte. 
A pesar de ir en una época relativamente buena climatológicamente hablando, en más de la mitad del recorrido hemos necesitado la sudadera y la camisa o forro polar en las etapas. No hay más que ver las fotos que vamos publicando en este blog.

EL CALZADO
Al menos un par de zapatillas, las que va a llevar habitualmente y las de lluvia, solo diferentes por el color, la dureza de la suela y su impermeabilidad. Que nos imaginamos no serás tan novato de estrenarlas el primer día de camino.
Y una chancletas para después de las etapas airear el píe y relajarlo.
Botas no hacen falta, unas zapatillas para andar, de senderismo y con un piso un poco alto y transpirables, para que el pie respire es suficiente. Es importante que el pie respire durante la etapa del camino. Una anotación, puedes perder alguna uña de los pies, a nosotros nos pasó.

¿Y YA ESTÁ?... ¡PUES NO!
Entonces, ¿qué más?
Pues la bolsa de aseo y un mínimo botiquín, en este caso cada uno debe de saber lo que debe de poner, la verdad como ya hemos comentado en otras entradas que a lo largo del camino encontrarás de todo, pero algo siempre hay que llevar.
Alguna gasa, esparadrapo de seda, betadine, tiritas, crema de protección para el sol. Aguja e hilo, aspirinas. Hay quien añade vaselina.
Aunque el aseo es bastante personal, es fundamental que te lleves lo más importante como el cepillo y la pasta de dientes, un bote de gel para el cuerpo y cabello, desodorante, peine, una pastilla pequeña de jabón Lagarto (para la ropa) y una cuchilla de afeitar desechable, si te afeitas. Toalla pequeña también.(todo esto del aseo es susceptible de llevar en función de donde te alojes)
Una navaja buena multiusos te permite eliminar las pinzas y las tijeras. Es conveniente pensar en crema de protección solar, el sol nos va a dar de plano durante las etapas.

¿Y YA TENEMOS TODO?, ¡PUES NO!

¿Y qué tal un gorro, sombrero o pañuelo para la cabeza o similar?, y una bolsa para la ropa sucia ¿Vas a llevar saco de dormir y esterilla si prevés dormir en el suelo?

¿AHORA YA SI, NO?-…¡PUES NO! 
Casi casi, ¿guía? ¿Libreta para apuntar?¿Carnet del peregrino?¿concha o vieira?¿Documentación (tarjetas, D.N.I., Seguridad social…)? ¿móvil?.
De la comida ya hemos hablado en otra entrada, no obstante siempre llevaremos algo en la mochila porque en alguna ocasión nos hemos encontrado cerrado el lugar donde pensábamos avituallarnos durante la etapa (una pieza de fruta, unos frutos secos, unas galletitas, algún caramelo…) 
Ahora sí, ya tenemos la mochila…¿Y los bastones? No todas las etapas, son iguales. Hay algunas etapas con bajadas muy empinadas, llenas de piedras, grava, barro… no siempre es cómodo ir sin un apoyo extra, como podría ser un bastón, puede ser un punto de apoyo, te permite sujetarte en bajadas o subidas pronunciadas y de defensa ante animales que aparezcan inesperadamente. Según las mochilas llevan correas para colocarlos en el exterior, hoy en día son muy ligeros y cuando están plegados ocupan poco, la mayoría tienen un sistema de pliegue telescópico.


UN BUEN COMPLEMENTO
Y para acabar un buen complemento, una “mariconera” a la cintura puede ser muy útil para cuando dejas la mochila aparcada y no la vigilas, y así no abandonar lo esencial; documentación, dinero, móvil, navaja, el carnet para ir sellando, …Hoy en día hay mochilas que llevan ese complemento y es fácil de quitar y poner.
¡Pues, hala, ya está! carretera y manta.


Y así la hemos llevado nosotros, solo pretendemos como decimos en alguna otra entrada contar nuestra experiencia, si a alguien le sirve pues nos alegraremos, y si no cada uno tendrá su propia experiencia que contar, recordar o revivir. Como decimos por nuestra tierra, ¡Con tu pan te lo comas!, que es como decir, tú veras lo que haces.



COSAS QUE NO NOS GUSTAN
Hemos visto con sorpresa peregrinos que salían al principio de una etapa sin prácticamente nada de carga, nos adelantaban por el camino y al llegar iban completamente cambiados de ropa, observando con detenimiento vimos en los hospedajes mochilas y maletas que eran recogidas por empresas de transporte y que trasladaban los equipajes de los peregrinos hasta el siguiente punto de pernoctación.

Nada que objetar con estas empresas, estamos en un mercado libre y son muy libres de ofrecer estos servicios, pero a nuestro modo de ver, el camino así queda desvirtuado, entendemos casos especiales como hemos visto en sillas de ruedas, con minusvalías u otros problemas, pero para el peregrino “puro”, sea cual sea su motivación, la mochila según nuestro criterio debe ser parte del viaje. El camino es el camino, no una excursión de trekking.



domingo, 3 de junio de 2018

Vigésimo quinta etapa: Ponferrada-Villafranca del Bierzo


Laaarga, laaarga, laaarga es la avenida de salida de la población, La Avenida de Galicia, ¡6 kilómetros! hasta que se divisan las vides de Camponaraya, aquí el Camino vuelve a abrazar el campo.
Hemos preferido coger la línea recta hasta Camponaraya en vez de realizar el rodeo que marca el actual camino (nos hemos quitado aproximadamente 2 kilómetros) pero la mitad ya, localidades que se pueden considerar barrio periféricos de Ponferrada, que no camino, y que viene en casi todas las guías, lo que recortamos por un lado de ciudad, lo alargaremos hacia el final de la etapa de auténtico camino.
Etapa bastante cómoda sin ningún tipo de complicación a través de campos y campos de viñedos y tranquilas localidades repletas de servicios. El único inconveniente es la casi total ausencia de sombra, la mayor parte del recorrido es a pleno sol, en pleno verano habrá que madrugar mucho.

    

 Una exigente subida, la única pega de esta etapa, nos acerca a Pieros, se retoma la nacional y en el momento exacto que se corona el alto se llega a un cruce con flechas amarillas en el suelo que indican a la derecha, hacia Valtuille. Este desvío a Valtuille es una variante que según dicen gana adeptos con el paso de los años. Presenta más desniveles y es unos dos kilómetros más larga que el original, pero muchos peregrinos la prefieren para abandonar la carretera cuanto antes. Así lo hicimos nosotros, lo que cortamos al salir, lo alargamos por aquí, se da un pequeño rodeo pero merece la pena, campos y campos por pistas de asfalto y tierra, árboles frutales y vides por todos los lados, es de suponer que si se sigue esta tónica el pueblo saldrá beneficiado porque ahora deja un poco que desear en cuanto a servicios.
A la salida de Pieros nos quisieron tomar por pardillos, pequeña estafa para uno, pero que a lo largo del día si les salía bien,….pues eso, los jubilatas sentados a la vera de la carretera te avisaban y la guardia civil pasaba de vez en cuando. La estafa en cuestión era firmar solicitando algo que ni siquiera recordamos, la petición la realizaban mujeres extranjeras, a cambio te piden un pequeño donativo. 

Se llega a Villafranca pasando junto a la puerta del Perdón de la Iglesia de Santiago, donde el suelo vuelve a ser durante un buen tramo de canto redondo, lo que al ser final de etapa se lleva peor por los pies, al frente al finalizar este tramo, el castillo de la localidad y cuando crees que has llegado a la derecha una empinada cuesta, esto para rematar las piernas, que nos deja en el centro de Villafranca.
En la puerta del Perdón el peregrino que por enfermedad no podía seguir, podía conseguir el jubileo atravesando la famosa puerta, privilegio que fue otorgado por el Papa Calixto III en el Siglo XV. Creemos, pero no estamos seguros de ello que en los Años Santos Compostelanos actuales, en caso de que algún peregrino no pueda continuar hasta la Catedral de Santiago por enfermedad o accidente y haber recorrido la distancia necesaria, haberse confesado, asistido a la Eucaristía y haber rezado por las intenciones de la Iglesia (igual que en la Catedral de Santiago), se le abre la Puerta del Perdón para que gane las Gracias Jubilares. Siendo esta la única puerta de todo el Camino de Santiago junto con la de la Catedral en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares.
 Localidad que parece haber perdido algo de importancia frente a Astorga y Ponferrada pero que dada su situación envidiable entre los montes de León y los de Galicia goza de un gran ambiente y de todo tipo de establecimientos.
Alfonso VII, Fernando II y Doña Urraca su mujer, Isabel II y Alfonso XII pasaron por aquí, entre su importante patrimonio el Castillo del XVI de los Marqueses de Villafranca, el palacio de la Marquesa de Campomanes y la Colegiata de Santa María.









              Villafranca da paso a Galicia, ¡ahí que estamos ya!.




martes, 22 de mayo de 2018

Vigésima cuarta etapa: El Acebo-Ponferrada



Podríamos empezar esta entrada con la frase “amanece que no es poco” sobre todo después del cólico del día de ayer, ya comentado en la anterior entrada. Pero como cualquier cólico clásico se pasa y parece que no te hubiera pasado nada.


La maragatería sucumbe a El Bierzo, que se presenta en un fuerte descenso, como tenemos un poco de miedo por lo de ayer en vez de coger la senda del camino nos vamos por la carretera desde Riego de Ambros. Somos conscientes de que andamos unos pocos kilómetros más (uno dos kilómetros) ya que nos hacemos todas las curvas de la carretera que hay hasta Molinaseca pero vamos más seguros por si acaso. 

Magnífica etapa, a pesar del trozo de carretera, en la que cruzamos los Montes de León, barrera natural entre las comarcas de la Maragatería y El Bierzo. 

Al salir por la mañana vemos un monumento que no vimos la tarde anterior y que ya comentamos al principio en la etapa de Puente la Reina y que no habíamos vuelto a comentar a pesar de haber visto varios; placas y lapidas recordatorias de peregrinos fallecidos en el camino, en este caso es un bicicleta monumento en recuerdo de un alemán de 26 años que falleció aquí haciendo el camino, Heinrich Krause. 

Riego de Ambros. Una aldea preciosa, en la que parece que no la habite nadie, nada más lejos de la realidad por lo cuidada que esta, solamente vamos y vemos peregrinos por las calles. Rosales y flores por todos los lados. Esta aldea así como el tramo hasta la carretera es precioso en un entorno increíble de naturaleza casi salvaje, parece que en cualquier momento te vaya a salir algún jabalí.


A partir de Riego de Ambrós el camino se separa de la carretera sin dejarla totalmente y entra en unos senderos entre matorrales con el piso totalmente irregular a veces tallado en la roca, de la misma manera que muchos trechos de la etapa de ayer. Fuertes bajadas serpenteando por encima de la carretera, como ya hemos dicho al salir de Riego y al llegar al cruce con la carretera abandonamos el camino y seguimos por ella, el susto de ayer hace que seamos cautos y vayamos por si acaso por la carretera hasta Molinaseca.    


Parada programada. El origen y la importancia de Molinaseca, están vinculados al Puente de los Peregrinos, una construcción de planta románica que se eleva sobre el río y donde a la sombra de sus arcos nos avituallamos y almorzamos. Ahí comienza el pueblo, cuya parte histórica atraviesa ¡cómo no! por la también larga Calle Real y concluye a los pies de un viejo crucero de piedra y un monumento a los peregrinos, calle con mucho ambiente y llena de establecimientos de todo tipo pero sobre todo hostelería. Y ya, la larga bajada hasta Ponferrada, que la etapa haya sido toda de bajada no quiere decir que haya sido fácil.
 



Con lo bonita que ha sido la etapa, que fea vuelve a ser la entrada a una gran urbe. 

Y ya aquí como vamos sobrados de peso… pues picamos y compramos para nuestra segunda afición, una miniatura (por decir algo lo de miniatura) del castillo templario de la localidad que nos servirá para realizar un diorama y que se puede apreciar en el blog: http://miniaturasycolecciones.blogspot.com.es/. En concreto en la entrada http://miniaturasycolecciones.blogspot.com.es/search/label/Dioramas




viernes, 27 de abril de 2018

Vigésima tercera etapa: Rabanal del Camino- El Acebo



 Rabanal del Camino- El Acebo                                        

Pues bien temprano con las primeras luces del alba empezamos esta etapa, una bella etapa, con fuertes desniveles y un nuevo paisaje, ya es la alta montaña leonesa.
Confirmamos lo observado en la etapa anterior sobre lo generoso del camino con los pueblos de esta zona, Foncebadon pueblo que se ve ha estado abandonado tiene hoy restaurante, posada, albergues (hasta cuatro), pequeñas tiendas…lo atravesamos por lo que aún son ruinas de la antigua calle Real, a partir de aquí parece que en vez de calle Mayor todas serán calle Real por aquello de la peregrinación de Felipe II que comentamos en la etapa de Rabanal.
Desde el comienzo de la etapa nada más salir de Rabanal, hay importante desniveles La etapa hasta la Cruz de Hierro será un constante subir, es aquí donde según la tradición el peregrino tira una piedra a la base de la cruz para pedir protección en el viaje, estamos en la cota de mayor altitud del camino (1504 metros). El lugar es uno de los más míticos y emblemáticos del camino, aún hay que subir un poquico más. La historia dice que la levantó un ermitaño como punto de acogida y para guiar a los peregrinos.



Además de los cantos rodados observamos todo tipo de enseres allí dejados; pulseras, collares, zapatillas, hojas de papel con escritos, paquetes de tabaco con mensajes dentro…¡hummmm!, esto no nos gusta tanto, desvirtúa el auténtico valor de la Cruz, de su significado a través de los siglos, de su parte emocional y religiosa nos tememos que convirtiéndola en una imagen demasiado turística.
Luego un prolongado y fuerte descenso por la otra ladera del Monte Irago, Estamos cruzando los Montes de León, barrera natural entre las comarcas de la Maragatería y El Bierzo. El camino por esta parte se hace difícil; a veces está tallado sobre grandes rocas, lo cual produce una superficie arisca e irregular, hay un momento en que es más cómodo caminar por el arcén de la carretera comarcal, que por el camino que corre paralelo a ésta, y que a veces se separa de ella unas decenas de metros ganando altura, estrechándose y serpenteando entre matojos y ramas plagados de grandes piedras .Caminamos por las crestas de las montañas; allí abajo, al fondo, se ven valles, pero se ven tan lejos que parece que vamos a tardar una eternidad en llegar a ellos. En uno de ellos se encuentra El Acebo. Con paciencia vamos bajando hasta él.
Y a unos 500 metros antes de llegar, un dolor ya conocido por no ser la primera vez asoma en el cuerpo del componente masculino de este equipo, ¡le está dando un cólico al riñón!, los 500 metros se hacen eternos hay que parar cada 15/20 metros, lo único bueno que tiene es que se sabe lo que es, por lo que a pesar de la angustia no es para asustar demasiado si evoluciona como viene siendo normal. A la llegada todos los tramites los hace el componente femenino del equipo, el del cólico no está para bromas, es más, la componente femenina,¡tiene que cargar con las dos mochilas!.
Medicación (calmantes), buen baño, en este caso ducha Ya que no tenemos  bañera con el agua lo más caliente que se pueda aguantar y el mayor rato posible, beberse más de dos litros de agua y a reposar, a última hora de la tarde parece que el cólico remite y hemos salvado los muebles (a quien no le haya dado nunca un cólico, no sabe lo que se pierde…), es broma, no sabe el dolor tan fuerte que es, por algo lo llaman el parto del hombre.
Al margen de la anécdota, bonito pueblo que igualmente se atraviesa por la que dicen calle más pintoresca de la provincia de León, la calle Real, (una vez más este nombre), otro pueblo resurgido a raíz del camino, a rebosar de peregrinos y establecimientos de hostelería, entramos en el Bierzo.
Nos vamos a la cama con la esperanza que el cólico sea solo una anécdota más del día, mañana veremos.

domingo, 8 de abril de 2018

Vigésima segunda etapa: Astorga- Rabanal del Camino


Tras Astorga dicen que se acaba el páramo Leones, pero aún nos quedan unos pocos kilómetros llanos, aunque es cierto que al fondo ya se divisa un cambio en el horizonte, los montes de León. A partir de unos cinco kilómetros la etapa ya es un subir permanente progresivo, muy suave eso sí al principio, pero anticipo de lo que viene, el ascenso al final de la etapa se hace algo más duro y prolongado y al llegar a Rabanal, la calle Real en fuerte subida, te llevas la sorpresa de que el pueblo está totalmente en cuesta, ¡pero …cuesta!, al que hay que atravesar en su totalidad por la calle, lo que en otras entradas como Puente la Reina o Castrojeriz le llaman “sirga”. Al parecer esta calle en vez de llamarse Mayor como en todas las localidades que atravesamos tiene el nombre de real porque en ella se hospedó Felipe II cuando hizo el camino, en la casa de las cuatro esquinas. A partir de aquí, cambia la toponimia de las calles, casi todas las que atravesemos serán calles reales en vez de calle mayor, suponemos que por el hecho ya comentado.

Es en esta etapa y luego en las siguientes, donde de una manera bastante clara y donde se adivina el carácter de revitalización que ha tenido y tiene el camino, pueblos condenados a desaparecer y que sin embargo se mantienen vivos gracias a los peregrinos que van a Santiago, empiezan a proliferar los albergues en cortas distancias, desde Astorga a Foncebadon al menos hay veinte, y por ende negocios relacionados con ellos y con el camino, en un territorio casi condenado al abandono, el camino ha sido generoso.


Rabanal, otro municipio que vive volcada en los peregrinos, se le ve completamente restaurado y bien conservado, y además es una localidad muy foto génica.





Allí al atardecer, en la Iglesia de la Asunción regida por los Benedictinos, rezamos el oficio de vísperas con una iglesia abarrotada de peregrinos sin prácticamente huecos para estar a pesar de que no es precisamente muy pequeña, la pregunta era ¿de dónde han salido todo estos?, estaba claro que todos éramos peregrinos alojados en los diferentes establecimientos de la localidad. 

Una vez cenados y muy bien cenados en el lugar donde nos hospedamos, y hecha una revisión de la jornada de mañana y de lo que nos depara, pronta retirada a la cama porque la etapa de mañana se anuncia dura, tenemos la subida a la Cruz de Hierro y al Acebo, veremos que nos depara el día.



lunes, 19 de marzo de 2018

Vigésima primera etapa: Hospital de Orbigo-Astorga


Hospital de Orbigo- Astorga

Seguimos en el páramo leones por lo que es una etapa de similares características a las ultimas, la larga llanura.
Nuevamente dos alternativas en esta etapa: Seguir por la izquierda y por un camino pegado a la N-120 o bien por la derecha hacia Villares de Órbigo, ambas posibilidades concluyen en el crucero de Santo Toribio.
A unos 4 kilómetros de Astorga se encuentra vayas por uno u otro camino el crucero de Santo Toribio. El lugar que está situado en una elevación del terreno, ofrece unas vistas maravillosas. Todos los peregrinos, creemos, que nos paramos un rato para contemplar, por primera vez, la ciudad de Astorga con la catedral que se dibuja en el horizonte, así como los montes de León que quedan a un suspiro al fondo y que empezaremos prácticamente mañana y la cordillera cantábrica a nuestra derecha.
Allí raro es quien no se hace una foto y que da pie a alguna pequeña conversación porque quien más quien menos te pide que se la hagas, al igual que hicimos nosotros, ¿y de dónde eres y de dónde vienes…?, está claro que no preguntas a donde vas…

Se aborda un descenso relativamente fuerte hasta San Justo de la Vega y ya en el valle, tres kilómetros nos separan de Astorga, a la que no perdemos de vista ya que está situada en lo alto de una pequeña meseta. La entrada a Astorga se hace bastante larga, pues atraviesa un polígono industrial que te hace sentir que estas llegando pero no es así; todavía falta un poquito. entramos en Astorga por la estación, en donde el puente sobre el tren tiene una serie de escaleras metálicas que van zigzagueando para ganar 

bastante altura sobre las vías, lo cual da una visión un poco surrealista de unos peregrinos caminando hacia la izquierda, otros a la derecha; unos subiendo, otros bajando. Y para rematar el acceso propio a la ciudad, que es de nuevo una importante rampa o cuesta, su elevación nos obliga a un último esfuerzo considerable no solo por ser final de etapa sino porque realmente la cuestecita se las trae. Finalmente llegamos a las calles que nos conducen al centro de la ciudad, calles serpenteantes y bonitas plazas que nos descubren una gran ciudad. Ademas era día de mercado con lo que había un especial ambiente por la zona del centro.

Astorga ciudad histórica ya en tiempo de los romanos tiene mucho que ver, la Catedral , el museo de los caminos, el Palacio episcopal de Gaudí, sus murallas…y la plaza de España donde por cierto se come bastante bien y hay una buena oferta para elegir la cena a precio de peregrino, otras cosa es el cocido maragato, (curiosa su historia y que a diferencia de otros cocidos, en este la sopa es el último plato), plato pantagruélico, lo conocemos de otras veces pero estando haciendo el camino terminante prohibida su ingesta salvo que no queramos seguir caminando. A la vez contemplas el famoso reloj de los maragatos en la fachada del Ayuntamiento. Daban pocas ganas de irse a dormir, la noche estaba de lo mejor, pero mañana hay que continuar…


domingo, 4 de marzo de 2018

Vigésima etapa: León-Hospital de Órbigo



Ya conocíamos León, por eso este año al continuar el Camino cometemos un pequeño pecadito, al llegar en tren, cogemos la línea de autobuses que más te aleja del centro de la ciudad, ya lo comentamos en anteriores entradas, y es que las salidas de las grandes ciudades son muy, pero que muy feas. Las primeras localidades a pasar son ya barrios de León. Además en este caso había otra intención y era visitar el Santuario de la Virgen del Camino, oír misa allí y de paso ya pernoctar, y como desde el centro de León hay una línea urbana pues allí que nos vamos. Además como la etapa es larga hemos acortado los primeros kilómetros que son prácticamente ciudad.
Un poco nos defraudo el santuario para la fama que lleva, la fachada exterior sí que es original y posiblemente controvertida, pero el interior no. Esperábamos otra cosa. 

Etapa en pleno páramo Leones y prácticamente paralelo a la carretera y que nuevamente ofrece dos alternativas a considerar, hemos de elegir entre el camino histórico, por Villadangos del Páramo, o la variante por Villar de Mazarife, 4,2 km más larga. El camino sigue por el páramo y siempre con la carretera N-120 como referencia. 

La etapa, por el camino histórico, tiene un primer tramo urbano y luego transcurre en paralelo a la carretera nacional, sin apenas desniveles. Elegimos la traza histórica, sino, la etapa se alargara demasiado. Ritmo machacón que marca el camino paralelo a la N-120, se llega hasta Hospital de Órbigo por el mítico puente del Paso Honroso, con una bonita historia en 1434. 

Para final de esta etapa hay que atravesar el puente donde la calzada está construida en piedras grandes y cantos redondos aglomerados con cemento, del tipo de vía romana, bastante incómodas para andar y más al final de una etapa.

Estamos ya impacientes ante las próximas etapas que se avecinan en donde por lo leído cambia por completo el panorama, las dificultades y el paisaje, en la proximidad de la alta montaña berciana previa a la escalada a O´Cebreiro (ya en Galicia), donde cambian las vistas de la naturaleza y el camino se endurece en constantes subidas y bajadas, pero eso es para siguientes etapas.