Páginas

miércoles, 24 de julio de 2019

LOS CRUCEROS (I).


El crucero es un monumento religioso constituido por una cruz generalmente de piedra (en menor medida, los hay construidos en madera) sobre un pilar, situado en un lugar público, principalmente encrucijadas (cruces de caminos) o lugares elevados, de manera que el caminante no se pudiera perder. Ocasionalmente también estaban en los atrios de las iglesias o podían formar parte de un Vía Crucis. 


Se trata de uno de los monumentos más característicos de Galicia (donde se denominan cruceiros,), aunque también se puede encontrar en otros puntos de la Cornisa Cantábrica o en Castilla y León y como no a lo largo del camino. También existen en otras partes de España, con diversas características y nombres, por ejemplo, cruz de término, cruz cubierta, y otros. 

Testigos de un pasado en la mayoría de los casos, la expresión simplificada del crucero es la cruz de piedra, sola, sin nada más. Pero en esto como en todo en la variación está el gusto, los hay de todo tipo y hechura y para todos los gustos. 



La evolución tomada por el camino y su importancia además ha hecho en algunos casos que se hagan cruceros a modo de monumento, que si bien ya no marcan el camino ni las encrucijadas llenas de viveza cultural el mismo. 


Como en anteriores entradas traemos solamente unos cuantos de los que a lo largo del camino hemos visto, aquellos que de una manera especial nos han gustado o nos han marcado o que recordaremos por alguna circunstancia puntal importante para nosotros.


domingo, 30 de junio de 2019

Trigésima quinta etapa: Leboreiro-Arzua


Salimos con una intensa niebla, al parecer por muy buen tiempo que haga por esta Galicia la cantidad de bosques que hay hace que casi todas las mañanas amanezcan con niebla que conforme avanza la mañana desaparece.
Nada más salir nos encontramos un monumento muy curioso “El Cabazo”, un gran canasto circular hecho con palos entrelazados y cubierto de paja que apoyado en una base de piedra es utilizado para conservar el maíz, y así aislarlo de la humedad y de los animales.
Desde que hemos salido por la mañana estamos ya en la provincia de La Coruña, pasamos por Melide, donde enlaza el Camino Primitivo, de vez en cuando una buena hilera de losas de piedra impide enfangarse en las balsas de agua y se intensifica lo que ya es una constante en las onduladas tierras de Galicia, un sinfín de toboganes sin apenas tramos llanos debido a las pequeñas cuencas que forman los múltiples afluentes del río Ulla

que rompen las piernas, continuaremos hasta llegar a Arzúa, donde a su vez conecta el Camino del Norte.  Etapa de continuos toboganes que deja su huella en las piernas.



Finalizando esta etapa, (es un decir) un poco dura por lo quebradizo del terreno, nos encontramos con un bello puente medieval, tras evitar a algún pesado que vestido de monje medieval se empañaba en hacernos alguna foto para luego vendérnosla. Una vez atravesado el puente entramos en Ribadixo da Baixo, aunque no sepamos gallego pronto entendemos lo de “baixo” porque Ridadixo está abajo en el rio y hay que subir hasta arriba, hasta Arzua, un incómodo y fuerte ascenso nos llevara hasta Ribadixo de Riba, seguimos sin saber gallego pero entendemos también lo de “riba” y dando un rodeo, subimos hasta la N-547 para llegar,( es un decir de nuevo), a Arzúa, ¡vamos! al cartel que pone el nombre de la localidad, porque la entrada por la Avenida de Lugo es interminable casi dos kilómetros antes de entrar realmente en el centro de Arzúa.


Hay días que sales mejor y otros que sales peor, hoy es anecdótico lo largos y pesados que se nos han hecho los tres últimos kilómetros de esta etapa, quizás sea por su perfil quebrado, lo que ya hemos dicho, vulgarmente rompe-piernas. Quizás nos la esperábamos de otra forma, quizá la llegada es excesivamente dura o también puede ser que la impaciencia por llegar nos esté jugando malas pasadas 

Etapa dura la de hoy.


martes, 7 de mayo de 2019

Trigésima cuarta etapa: Eirexe-Leboreiro


EREIXE-LEBOREIRO
Es esta etapa atípica en cuanto a principio y final de la misma para según quien haga el camino, pero nosotros nos hemos trazado nuestro plan de ruta y como decíamos en la anterior etapa lo vamos cumpliendo fielmente, así tras dormir ayer en Eirexe, que no es final de etapa en ninguna guía, pasamos de largo Palas de Rei una localidad bastante grande que si que es final de etapa en las guías, y nos vamos hasta Leboreiro, un poco antes ya hemos  entrado en la provincia de La Coruña.

                                                    
Posiblemente fuera en esta etapa donde tuviéramos uno de los amaneceres más bellos del camino, la densa niebla al principio de la mañana se fue disipando poco a poco y se revelaban paisajes que combinaban de una manera artística los primeros rayos de sol, el verde del bosque, la niebla, algunas nubes y las abundantes flores silvestres creando escenas de una belleza singular. La intensa niebla de principio de la mañana hace que nos pongamos la ropa de lluvia porque si no vamos a acabar mojados como si hubiera llovido, hay un refrán que dice mañanitas de niebla, tardes de paseo…, no hace falta esperar a la tarde en cuanto levanta la niebla nos sobra toda ropa de abrigo.


En Palas entramos en la iglesia de San Tirso y nos sorprende una imagen de Jesús Atado a la Columna, este es un tema que hasta ahora en este blog no habíamos comentado. Debido a nuestra devoción a esta advocación de Cristo en su segundo misterio doloroso, La Flagelación, a lo largo del camino hemos ido viendo cuantas imágenes hemos podido de esta representación. La gran cantidad de las que hay nos permitiría hacer un blog dedicado en exclusiva a ello, pero no es este blog ni el momento de dedicarnos a ello, no obstante como nunca se sabe quién puede leer esta líneas ni lo que puede suscitarle interés remitimos en este caso a la dirección:
En donde se hace un detallado estudio de las imágenes relacionadas con el tema.


















Seguimos atravesando bellos pueblos como es el caso de San Xulian do Camiño, pequeña aldea iglesia y cementerio al lado del camino que compone una curiosa estampa, ¡no será el único cementerio que pasamos junto a él por estas tierras gallegas!
Varias serán las correidoras que pasaremos, pasado Palas de Rei un bello bosque de robles, pinos y eucaliptos nos despide de la localidad. Es a partir de Palas en donde el camino nos llevara por un continuo subir y bajar, auténticos rompe piernas salvando lomas y cerros en donde se entremezclan arraigadas aldeas con prados verdes intensos y oscuros bosques
Un fuerte repecho nos lleva hasta nuestro final de etapa que nos sorprende agradablemente porque lo que pensábamos que sería alguna pensioncilla a tenor de las aldeas pasadas, se nos revela como una espléndida casa rural.






domingo, 10 de marzo de 2019

Trigésima tercera etapa: Portomarín-Eirexe


Nos empieza a invadir la impaciencia por llegar a la meta, pero si algo hemos aprendido en el camino es a dar un paso y luego el siguiente, así que aunque las ganas no faltan para andar más kilómetros preferimos seguir con la programación prevista. No se trata de correr una maratón que a estas alturas ya vemos a quien quiere quemar kilómetros y etapas con el ánimo de llegar, y el Camino además de la meta, tiene el paisaje, las gentes, el ambiente, las amanecidas, la niebla, la lluvia, el sol, la naturaleza…, en fin que hay que gozarlo, vivirlo y experimentarlo y no bajar la cabeza como los ciclistas y ¡a correr!.

Tenemos que retroceder por la calle principal para salir de Portomarín hasta bajar por la escalinata, que subimos ayer, del puente antiguo y subir por la carretera hasta un puente de hierro por la cola del pantano, pues hay una antigua pasarela que está cerrada por su mal estado.
El comienzo es de lo más duro de la etapa, hay que atravesar el monte que rodea a Portomarín, es un kilómetro y medio aproximadamente y se suda aun siendo las primeras horas de la mañana, después aunque sin grandes dificultades empieza a ser un sube baja, más sube que baja hasta la mitad de la etapa, en bastantes tramos cercana a la carretera y por andadero, avanzando por zonas rurales y cruzando pequeñas aldeas. Aunque los desniveles son moderados en general, al cabo de unos 9 kilómetros nos encontramos con una fuerte subida, hay quien aún tiene ganas y se desvía a ver un castro romano, nosotros continuamos. A partir de aquí nuestro destino en esta etapa esta hacia abajo.

Más adelante, junto al Camino, se alza el famoso crucero de Lameiros. Es de doble cara y fue colocado en 1670. En un lado está representada la imagen de Cristo y en la otra la Virgen de los Dolores. En la base podemos distinguir unas tenazas, una corona de espinas y una calavera, referentes al calvario de Jesús. Dicen que es uno de los más bellos del camino, creemos recordar que hemos visto otro similar en Boadilla del Camino. Empiezan a aparecer los primeros eucaliptos que más tarde serán bosques.


Una pequeña aldea de no más de ocho casas nos espera, Eirexe, localidad que no está señalada como final de etapa en ninguna guía, pero lo dicho, nosotros tenemos trazada nuestra programación y de momento nos va muy bien con ella.   Como hemos llegado pronto y la señora del albergue es muy amable aprovechamos, aunque aún no lo necesitamos (más vale prevenir ya que nos sobra tiempo) para hacer la colada, después, antes de a la hora de la cena tomamos nuestro cortado de media de tarde, junto a las vacas que aquí andan como pedro por su casa.


 


domingo, 13 de enero de 2019

LOS PEREGRINOS EN EL CAMINO


Hacemos un alto en el camino para meter una entrada, como otras, relacionada con el camino.
A lo largo del camino nos hemos encontrado con multitud de monumentos; cruceros, iglesias, monasterios, catedrales, recuerdos de visitas del Papa, mojones conmemorativos o especiales, monumentos a las mascotas de los años santos..…todos y cada uno de ellos merece una foto y un recuerdo.

Nosotros aquí hemos querido reflejar los que de una manera directa homenajean a los protagonistas del Camino, esos son sea cual sea su inquietud y su motivo los que hacen el camino, “los peregrinos”, así que esta entrada va dedicada a todos ellos.
Parafraseamos la frase ·”No están todos los que son, pero son todos los que están”. Ciertamente habrá muchas más monumentos dedicados a los peregrinos en el Camino, posiblemente alguno se nos haya pasado, alguno hayamos olvidado o en algún caso hayamos cogido otro tramo de camino, pero eso es lo de menos, aquí van los que nos encontramos, cada foto con cada “peregrino” es un recuerdo una anécdota una vivencia que queda para nosotros.

1- Fromista. 2 -Revenga de Campos. 3- Astorga. 4 -La Portela. 5 –Logroño. 6- Carrión de los Condes. 7- San Jorge de la Vega. 8- Villafranca del Bierzo.
9-Burgos. 10-Alto del Perdón. 11- Sarria. 12-Mnsilla de las Mulas.
13-Ponferrada. 14-Villafranca  Montes de Oca15-Samos. 16-Sahagun
17- Portomarin. 18- Obanos. 19- Leon.
20-Samos.21 -Puente la Reina. 22-Palas de Rei. 30-Rente
23- Palas de Rei. 24-Reliegos de Mora.  25- Triacastela. 26- Santiago. 27-Santo Domingo de la Calzada
28- Alto de San Roque.
28- Alto de San Roque
29- Carrión de los Condes
30- Santa Cilia de Jaca. 31- Somport 32 -Eneriz
33-Y estos somos nosotros…






   









martes, 11 de diciembre de 2018

Trigésima segunda etapa: Rente-Portomarín



Un agradable despertar en la casa rural en medio de una más que diminuta aldea, y tras el agradable desayuno y charlar un poco con la señora de la casa ya que éramos los únicos desayunando, salimos en busca del guarismo ¡100!
Como los últimos días las primeras horas de la mañana nos acompaña la niebla, algo que es prácticamente diario y normal por la cantidad de bosques entre los que nos encontramos. La etapa es para una buena parte de los caminantes la primera, ya que Sarria se encuentra muy cerca de los míticos y últimos 100 kilómetros, de ahí que aumente significativamente el número de peregrinos, es la distancia mínima que hay que recorrer a pie para ganar la Compostela. La etapa no defrauda en absoluto, ofrece incontables aldeas, buenos ejemplos del románico, pistas vecinales asfaltadas, sendas y corredoiras rurales, puentes medievales y pasarelas rústicas. Algunos tramos están asfaltados, otros, como las típicas "corredoiras", se salvan saltando de piedra en piedra u orillándote si se puede para evitar los pequeños riachuelos de agua y sobre todo el barro que se adhiere a las zapatillas.


















A unos 8 kilómetros del comienzo de la etapa nos encontramos con el mítico mojón que marca ¡100! Kilómetros a Santiago, realmente el 99, 930 porque el mojón de los 100 kilómetros ha desaparecido, nosotros al menos no lo vimos, al parecer por parte de la Xunta de Galicia se hicieron unas nuevas mediciones más afinadas del camino y se retiró el mítico 100 colocándose los nuevos, sea como fuere lo que nos dá es un subidón y ánimo para toda la etapa, a partir de aquí ya solo contaremos distancia a recorrer con dos cifras. 

Etapa que descubre una Galicia que de no ir andando no ves, como decimos más arriba, bosques, pistas, caminos y corredoiras en las que las ya famosas flechas amarillas son esenciales. 

Un fuerte descenso con carteles de indicación de peligroso e inclusive fotografías nos aproxima a la moderna población de Portomarín, (elegimos dar un pequeño rodeo por la carretera de unos 500 metros, ya que por lo que vemos es muy, muy empinada la bajada con piedras resbaladizas y preferimos no arriesgarnos a tener alguna torcedura que nos fastidie el camino), decimos moderna ya que la antigua descansa bajo las aguas del pantano, se alcanza tras cruzar el río Miño por un sólido puente, rematando la etapa el ascenso por una larga escalinata. En la entrada de la villa, pasaremos por un arco del puente viejo sobre el Miño, de origen medieval, fue trasladado desde su primitivo emplazamiento en el antiguo Portomarin. La ciudad medieval de Portomarín desapareció en 1963 bajo las aguas del embalse de Belesar, a la ciudad moderna afortunadamente se trasladaron las edificaciones de más alto valor histórico.


Gran ambiente en sus calles de peregrinos y todos los servicios como una gran ciudad.


viernes, 26 de octubre de 2018

Trigésima primera etapa: Samos-Rente


Como decimos en la entrada anterior hacemos noche en Samos porque queríamos visitar el famoso monasterio. Para la visita por la tarde había un montón de personal tanto de peregrinos como de turistas venidos de ex proceso.
La visita resulto muy agradable por el guía/monje que la realizaba y además fue muy interesante. Curiosísimos los murales que adornan las paredes del Claustro superior. Nos contaron que el edificio sufrió un incendio en 1951 y en 1957 se hicieron las nuevas pinturas murales, en algunas de ellas convenientemente representados aparecen reconocidos artistas de cine la época, una delicia de visita.
Como hemos recortado unos cuantos kilómetros en la etapa anterior por la visita al monasterio programamos esta etapa con unos cuantos kilómetros más y nos iremos a dormir a Rente.
Salimos de Samos por carretera hasta Teiguín, allí un desvío a la derecha nos llevara por minúsculas aldeas y corredoiras, se toma al poco de salir de Teiguín por una senda que surge a la derecha bien señalizada. El tramo discurre por un rosario de pequeñísimas aldeas, que en nuestra opinión es un auténtico placer. Dichas pequeñas aldeas son por este orden las siguientes: Pascais, Gorolfe, Veiga de Reiriz, Sivil y Perros, aunque sí que es cierto que a veces da la sensación de que andamos perdidos, pero es solo eso sensación, porque las flechas amarillas al final te sirven de guía, en eta ocasión con total seguridad, además en esta opción no hay los mojones que van por la otra ruta.

 El tramo, en ascenso, no ofrece mayores dificultades por estar bien señalizado hasta Pascais, a partir de aquí hay que estar atentos, hay que seguir en línea con el cementerio hasta un camino que surge a la derecha y que, en cierto modo invierte el sentido para descender hasta un puente de cemento. La corredoira finaliza en un precioso paraje ribereño, el cual bordeamos. Se cruza el río y por su margen derecha se alcanza Sivil. Lugar que se abandona en cuesta pero pronto llegamos a Perros donde enlazamos con la otra ruta que viene de San Xil y que comentamos en la anterior entrada.

De ahí a Sarria, para muchos peregrinos el kilómetro cero de su peregrinación. Un gran núcleo que hay que atravesar en continuo ascenso, fuerte subida a su salida que si fuera fin de etapa no pasaría nada, pero para nosotros que continuamos es un importante esfuerzo, eso si la calle Mayor que así se llama está llena de ambiente y ofrece un excelente paso, tanto en hostelería como en comercios, Iglesias  y conventos.. Al final se llega a un mirador adornado con un crucero sobre Sarria donde hacer un merecido descanso.
 

 























Continuamos junto a pequeños prados y huertas, pasamos bajo un viaducto para cruzar las vías. Un curso de agua da paso a un duro repecho envuelto por soberbios castaños Algunos tramos están asfaltados, otros, como las típicas "corredoiras", se salvan saltando de piedra en piedra para evitar las corrientes de agua, y continuamos hasta nuestro destino, la aldea de Rente.



El lugar elegido para pasar la noche es idílico, en la aldea de Rente, una casa rural con especial atención, de solo cuatro habitaciones pero con todas las comodidades y con un gran espacio exterior donde pastan vacas, ovejas, gallinas…, hemos visto recolectar miel de las abejas, pasar las vacas por el camino/ carretera como pedro por su casa, ver en acción a los perros pastores pero no de ovejas sino de vacas.... Cenamos divinamente y nos vamos a la cama muy a gusto y ¡sin televisión!, pensando en que mañana pasaremos por el mítico guarismo 100, o sea 100 kilómetros para Santiago.