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domingo, 4 de marzo de 2018

Vigésima etapa: León-Hospital de Órbigo



Ya conocíamos León, por eso este año al continuar el Camino cometemos un pequeño pecadito, al llegar en tren, cogemos la línea de autobuses que más te aleja del centro de la ciudad, ya lo comentamos en anteriores entradas, y es que las salidas de las grandes ciudades son muy, pero que muy feas. Las primeras localidades a pasar son ya barrios de León. Además en este caso había otra intención y era visitar el Santuario de la Virgen del Camino, oír misa allí y de paso ya pernoctar, y como desde el centro de León hay una línea urbana pues allí que nos vamos. Además como la etapa es larga hemos acortado los primeros kilómetros que son prácticamente ciudad.
Un poco nos defraudo el santuario para la fama que lleva, la fachada exterior sí que es original y posiblemente controvertida, pero el interior no. Esperábamos otra cosa. 

Etapa en pleno páramo Leones y prácticamente paralelo a la carretera y que nuevamente ofrece dos alternativas a considerar, hemos de elegir entre el camino histórico, por Villadangos del Páramo, o la variante por Villar de Mazarife, 4,2 km más larga. El camino sigue por el páramo y siempre con la carretera N-120 como referencia. 

La etapa, por el camino histórico, tiene un primer tramo urbano y luego transcurre en paralelo a la carretera nacional, sin apenas desniveles. Elegimos la traza histórica, sino, la etapa se alargara demasiado. Ritmo machacón que marca el camino paralelo a la N-120, se llega hasta Hospital de Órbigo por el mítico puente del Paso Honroso, con una bonita historia en 1434. 

Para final de esta etapa hay que atravesar el puente donde la calzada está construida en piedras grandes y cantos redondos aglomerados con cemento, del tipo de vía romana, bastante incómodas para andar y más al final de una etapa.

Estamos ya impacientes ante las próximas etapas que se avecinan en donde por lo leído cambia por completo el panorama, las dificultades y el paisaje, en la proximidad de la alta montaña berciana previa a la escalada a O´Cebreiro (ya en Galicia), donde cambian las vistas de la naturaleza y el camino se endurece en constantes subidas y bajadas, pero eso es para siguientes etapas.




martes, 13 de febrero de 2018

Decimonovena etapa: Mansilla de las Mulas-León



Mansilla de la Mulas-León
19 kilómetros separan Mansilla de las Mulas de las calles de León, última de las ‘grandes ciudades’ (con permiso de Astorga o Sarria) por las que pasa el Camino Francés antes de llegar a la cada vez más cercana meta compostelana. Como todas las etapas de acceso a una gran ciudad, etapa aburrida y un tanto monótona y con la sucesión de rotondas y naves industriales en los últimos kilómetros 


La etapa serpentea a caballo de la carretera nacional, las flechas amarillas nos salvan de algunos kilómetros de arcén pero siempre alternando con el intenso tráfico rodado, al final se juntan camino y carretera, para iniciar un ligero ascenso al alto del Portillo. 

El alto se supera sin dificultad, desde arriba y a lo lejos ya se puede ver León y los edificios de la ciudad, pero algo ya hemos aprendido en el camino, a tener paciencia, y aunque parece que ya estamos, aún nos queda hora y media para alcanzar el centro de la ciudad y el final de la etapa. La senda se pega a la carretera salvando el acceso a través de una pasarela metálica de cierta altura.


Seguimos en paralelo a la carretera hasta llegar a una rotonda. Ya estamos en la ciudad. 700 metros después la rotonda nos encontramos con el rio, otros 600 metros más aproximadamente y entramos en el casco urbano propiamente dicho, ¡y aun no hemos llegado! 

Creemos que es la entrada más larga y monótona de todo el camino, luego en León nos resarciremos con alguna visita turística y una vuelta por su barrio húmedo. 

Poder dedicar una tarde entera a León lo merece. La antigua capital del Reino Leonés guarda uno de los conjuntos monumentales más importantes de España con joyas como la Catedral gótica y sus fantásticas vidrieras o las pinturas románicas de la Basílica Real de San Isidoro. Poder irse de tapas por el ‘Barrio Húmedo’ o simplemente, pasear por la ciudad, bien merece madrugar para llegar pronto y aprovechar la tarde.




 

Y además como es final de otro año nos resarciremos con una buena cena y un buen alojamiento, el Parador Nacional, que para eso tenemos lo que ellos llaman “la tarjeta amigos”, además con el carnet del Peregrino tienes cena si quieres en su restaurante al mismo precio que un menú de peregrino. Eso sí, reserva y presenta la credencial que como no la enseñes te clavan.






domingo, 4 de febrero de 2018

Décimo octava etapa: El Burgo Ranero- Mansilla de las Mulas



Etapa corta y llana, entre pueblos de adobe y amplios caminos, entre campos de cereal, por las tierras del antiguo Reino de León.

Llanuras interminables. La etapa es llana como la palma de la mano

Hemos decidido que esta etapa termine en Mansilla de las Mulas, quizás muy poco recorrido (18 kilómetros) pero si no, la otra opción es seguir hasta León lo que son más de 35 Km. No es que no haya localidades por el camino, para quien intente apurar y si se queda sin fuerzas encontrara albergues privados antes de entrar en León, pero vamos a entrar en los aledaños de León en donde abundan los polígonos industriales, la carretera nacional y las urbanizaciones dormitorio, con lo cual la opción está clara.

La etapa es tan llana que el primer tramo se hace eterno, Un andadero arbolado corre en paralelo al asfalto durante todo el trazado de la etapa. Casi 13 kilómetros nos separan de la primera y única población que se pasa antes de llegar al destino. Seguimos avanzando por El Páramo, con un paisaje similar a los días precedentes: terreno llano y extensos campos de cereales. Hoy casi toda la etapa transcurre por andaderos de tierra para los peregrinos, trazados con tiralíneas, en los que alguien plantó una hilera de árboles con la loable intención de dar un poco de sombra. El itinerario discurre por una pista llana y paralela al asfalto de la carretera. Como solemos madrugar bastante no lo notamos especialmente pero el sol en esta etapa como en las anteriores puede resultar muy duro en algunos momentos de las etapas para aquellos que no madruguen.

La llegada nos sorprende con uno de los monumentos más bellos dedicados al camino y a los peregrinos. Utilizando el lenguaje actual para nosotros sería uno de los Top Ten de la lista de monumentos en el camino.

domingo, 21 de enero de 2018

Décimo séptima etapa: Sahagún-El Burgo Ranero


Abandonamos Sahagún que nos sorprendió gratamente el día anterior.

Sahagún ofrece sin duda una gran acogida a los peregrinos, pero a tenor de lo leído no es nada comparable a la que antiguamente tenía. Pudimos observar las ruinas del Monasterio de San Benito, llamado el Cluny Español cuya fama y generosidad al parecer quedo escrita en todas las guías medievales, hoy  repetimos, solo son ruinas….
Y hoy entramos en esta etapa en la provincia de León, la provincia con más kilómetros de itinerario jacobeo, nada menos que 214 ó 217 Km. según guías.

Un crucero nos despedirá al cruzar el puente en Sahagún y un crucero nos recibirá al llegar al Burgo.
Nuevamente a programarse, como en etapas anteriores se puede presentar un doble itinerario, por un lado lo que llaman Vía Trajana y por otra el camino Francés, según leemos la primera es más larga y esta menos cuidada y no la suelen aconsejar,  nosotros escogemos la más tradicional, la Trajana además es mucho más larga y si se quiere dormir en el Burgo hay que andar y desandar 2 Km y al final mañana se llegara al mismo sitio, a Mansilla,  sigue un poco la monotonía del camino, hay un carril construido exprofeso para peregrinos y con arbolitos plantados con lo cual se hace cómoda la etapa. Seguimos por pistas de tierra, sin desniveles significativos, en una etapa de transición de la Tierra de Campos al Páramo Leonés



Y en medio de la inmensidad de la llanura aparece El Burgo Ranero.


 A la llegada como hemos dicho nos sorprende un crucero dedicado “a la memoria de los niños” y de nuevo una larga calle, la calle Real que forma parte del camino integrada totalmente en la localidad.

Es en esta etapa en donde la palabra monotonía adquiere su significado, nada de especial por el camino y nada de especial al llegar, solo que hay algo que no debes de olvidar,… que, ¡estás haciendo el Camino!

                                                                                        

miércoles, 10 de enero de 2018

EL DIA A DIA EN EL CAMINO

EL DIA A DIA EN EL CAMINO
Hablamos en este blog de etapas, monumentos, economía, etc.… pero ¿cómo ha sido nuestro día a día?.
Cada cierto número de etapas metemos una entrada monográfica relacionada con el camino dedicada a un tema, la economía , la ropa, la señalización…, hoy, por si alguien lee este blog y le puede servir de experiencia, hablamos de  como más o menos con pequeñas variantes se han desarrollado nuestro días en el camino.
La jornada empieza siempre la noche anterior, cuando antes de acostarnos repasamos lo que será el día siguiente; kilómetros, tipo de etapa (llana, en ascenso, sube y baja, repechos,…), cosas interesantes a ver, monumentos por los que pasaremos, avituallamientos….Todo esto parece fácil y más cuando la distancia a recorrer no son de cientos de kilómetros sino de un par de docenas, pero cuando te encuentras en el camino, diferentes circunstancias hacen que no pienses a veces con claridad, a veces hasta leer un folleto o mapa te da pereza; cansancio, climatología, situaciones inesperadas o imprevistas, … por lo que siempre es aconsejable llevar pensado el plan A, ya habrá tiempo para que si se tuerce y sobre la marcha tengamos que coger un plan B ó C,  o ¡vete tú a saber!.

Diana se suele tocar entre las 6 de la mañana (las que van a ser largas y duras) o las 7, nunca más tarde, la idea es llegar siempre antes de la tarde al destino, cierto es que hemos encontrado quien prefiere no madrugar y llegar a media tarde a destino, pero este es nuestro blog, es nuestro camino y decimos nuestra experiencia. En una etapa normal pues, a las siete levantada, aseo (no ducha, esa queda para el final de la jornada) y desayuno, que también habremos programado la noche anterior. ¿A qué hora dan de desayunar donde pernoctamos, si es que dan?, ¿hay bares madrugadores para desayunar los peregrinos?. No ha sido lo normal pero en alguna ocasión la noche anterior hemos llenado de café nuestras cantimploras y comprado algún dulce viendo que era imposible desayunar debido a la hora que nos hemos planteado salir. Según qué etapas se hacen, con la dormida no suele haber problemas, puede ser en localidades de apenas cinco casas (textual) y si es cierto que la pernoctación está más o menos cubierta en todo el camino, no ocurre lo mismo con bares o similar.
Una vez desayunados, vista al tiempo que hace para ver qué tipo de ropa nos ponemos ( la verdad es que no hay , mucho modelito para elegir, pero será conveniente ver si la capa debe ir encima la mochila, si será suficiente con la camisa que llevamos o la sudadera,  o con la camiseta sobrará), se termina la mochila se cierra el aseo y ¡a caminar!.
Como la etapa viene preparada de la noche anterior sabemos con antelación más o menos donde pararemos a tomar un refrigerio, que suele ser cuando al menos hemos hecho media etapa y donde solemos encargar el bocadillo y/o comprar la fruta que nos hará de comida y postre al llegar. Cigarrito y a continuar. NO OBSTANTE, siempre llevamos algo en la mochila porque en alguna ocasión nos hemos encontrado cerrado el lugar donde pensábamos avituallarnos (una pieza de fruta, unos frutos secos, unas galletitas, algún caramelo…)
En la llegada a destino nunca hemos sobrepasado de las 14 horas, al llegar acomodo en el alojamiento, ducha y ropa de recambio (la otra según el día a secar, airear o a lavar), bocata, café y a dormir una siestecita.








La tarde la hemos solido aprovechar para ver algo en donde nos encontramos, dependerá de la localidad; Iglesia, monumento, museo, paseo por la zona, rebaños de vacas o caballos….o simplemente a pasear por la carretera o por los caminos, porque puede no haber nada, ¡ pero nada de nada!, en donde estamos.
Lo que si hemos hecho en aquellas localidades en donde sabíamos que había, ya lo hemos comentado en anteriores entradas, es participar en la Misa del peregrino de la tarde, es una experiencia inolvidable, primero por nuestra propia motivación, segundo por el ambiente en que se está y tercero por como la viven el 100% de lo que asisten. Roncesvalles, Carrión de los Condes, San Juan de Ortega, Rabanal del Camino, El Acebo, serán algunas de las localidades, y quedarán para siempre en nuestro recuerdo, al margen queda la de la llegada a Santiago, pero esa….es diferente.
Y luego no muy tarde la cena, esta sí, de cuchara, cuchillo y tenedor y vuelta empezar, preparar el día siguiente y…al catre.

Decíamos al principio de este blog que por circunstancias personales, fundamentalmente laborales, no hemos podido realizar el camino en un año, por eso el último día en la última etapa nos permitíamos comer o cenar en un buen restaurante y ahí sí que nos resarcíamos de todo lo anterior. Los alrededores de San Nicolás en Pamplona,  La zona de La calle Laurel en Logroño, el Barrio Húmedo de León, La zona de la catedral en Burgos. O la Rúa do Franco en Santiago…

Y este era nuestro día a día, solo pretendemos como decimos más arriba contar nuestra experiencia, si a alguien le sirve pues nos alegraremos, y si no cada uno tendrá su propia experiencia que contar, recordar o revivir. Como decimos por nuestra tierra, ¡Con tu pan te lo comas!, que es como decir, tú veras lo que haces.

martes, 26 de diciembre de 2017

Décimosexta etapa.Carrión de los Condes- Sahagún


Etapa en la que se atraviesa, según dicen, el tramo más largo del camino francés sin pueblos intermedios, 17 Km. Como entenderéis los que leáis, las rectas se hacen interminables, seguimos en la estepa. Pistas de tierra fina, que en caso de lluvia se encharcan con facilidad.
La tarde anterior en Carrión de los Condes, nos acercamos a visitar el Monasterio de San Zoilo (antigua hospedería pero hoy reconvertido en centro de interpretación y en un hotel caro, caro, caro), así como el puente que a la mañana siguiente pasaremos casi de noche. En esta etapa dejaremos la Provincia de Palencia para adentrarnos en la de León.
A poco más de un kilómetro de llegar a Sahagún y viendo la ciudad ya al fondo, el camino parece desviarse y pueden aparecer dudas, pero está claro si seguimos las indicaciones, el camino se desvía hacia la ermita de la Virgen del Puente en donde los sahagunenses han colocado la leyenda de que estamos en la mitad del Camino y han hecho una zona de descanso con un monumento con referencia a ello. Un pequeño rodeo, que nos hará disfrutar de la tranquilidad que ofrece la zona de la ermita y que nos situará frente a una pista que conduce directamente a la villa de Sahagún.


La entrada a la ciudad no es especialmente atractiva, pero a nosotros nos gustó ya que se llega por la estación de tren, y esto de las estaciones y los trenes es otra de nuestras aficiones y gustos, sobre todo si son todavía como esta, que conservan el sabor de antaño y están llenas de vida, no como las actuales asépticas, modernas y vacías de personalidad de las nuevas estaciones del AVE, lo malo es el puente que hay para atravesar al otro lado de las vías, cuando ya estas llegando que te pongan un puente de esos que sube hasta arriba para salvar la vías, con desniveles exagerados, ¡ufff!.
Etapa en la que si nos llovió, al principio piensas que si te llueve será un engorro, pero al final a no ser que sea un aguacero de los fuertes (como el que nos calló en las primeras etapas en Zubiri) la lluvia no incide en tu andar, y así como en la ciudad la lluvia puede ser muy molesta para andar por la calle, aquí, se descubre que hace parte de tu camino de una manera tan natural como lo hace en el propio medio ambiente. Lo único que cambia son las zapatillas que pasan de las habituales a las de lluvia, solo diferentes por el color, la dureza de la suela y su impermeabilidad, y ese chubasquero/capa/poncho, muy práctico porque no te mojas pero tiene el inconveniente de que no te deja transpirar demasiado, de manera que cuando terminas el día, acabas sudado como un tocino y se necesita una ducha para quitarte el sudor y no agarrar algún resfriado. Si vas con esta prenda te recomendamos que sea uno que cubra también la mochila, si no tendrás que llevar el correspondiente chubasquero de mochila, ¿no querrás llegar al final de la etapa con toda la ropa mojada?, y al final es una prenda más a contar.

                         

Sahagún nos sorprende gratamente, es un pueblo interesante, artística y culturalmente hablando. Llevábamos programada una visita al museo de la Semana Santa que mantiene la Cofradía de Jesús Nazareno, pero no nos fue posible por encontrarse cerrado, a pesar de que gracias a la oficina de información y turismo que estaba donde el albergue de peregrinos (buen albergue y grande por cierto) dimos con el responsable del mismo, este se encontraba fuera de la localidad y no pudo atendernos, pensábamos perdido el plan A, pero al irnos de allí entramos por casualidad en otra iglesia, creemos recordar la de San Tirso y para nuestra sorpresa vimos allí el resto de los pasos de Semana Santa.
El pueblo merece una visita detallada, más de lo que dicen las guías.





lunes, 18 de diciembre de 2017

Decimoquinta etapa: Fromista-Carrión de los Condes

FROMISTA- CARRION DE LOS CONDES

 Como si se hubiese trazado con tiralíneas, esta es una etapa sin la más mínima complicación, discurre en línea recta desde Frómista hasta Carrión, atravesando los pequeños pueblos que encuentra en el camino, 20 kilómetros por una senda especialmente hecha para los peregrinos y paralela a la carretera para evitar los riesgos de la circulación, separan a ambas poblaciones.
Un monumento dedicado al peregrino marca el comienzo de la etapa, la llanura y la monotonía de un nada reconfortante andadero que circula en paralelo a la carretera, sólo rota por el paso fugaz de coches y 'bicigrinos', mojones jacobeos de piedra, alineados matemáticamente de dos en dos; señalizado a cada cierta distancia con una concha, unas veces tallada, otras veces incrustada en forma de azulejo, y la planicie sembrada que parece no tener fin son los únicos elementos de distracción en todo el tramo.
Empezamos en serio la Tierra de Campos, la llanura interminable que llegara hasta León. Si en otras etapas el esfuerzo hay que ponerlo en subir o bajar aquí hay que concentrase en vencer la monotonía de una llegada siempre demasiado lejana y que cuando parece que ya estas se diluye. Creemos que son las primeras etapas sin prácticamente sombra. Nunca madrugar es tan importante como en estas etapas…

Recalcar en esta etapa antes de llegar a Carrión, Villalcázar de Sirga con Santa María la Blanca, iglesia - fortaleza atribuida a los Templarios, y que nos fue imposible visitar, llevábamos ganas para verla porque en todas las guías la ponen como un importante y artístico monumento, pero desgraciadamente como algunas otras en el camino estaba cerrada al público salvo horarios religiosos. Realmente no se entra en la localidad, se cruza por un lateral, pero merece la pena entrar aunque esté cerrada la iglesia por su imponente fachada, además hay un bar enfrente para aliviar las penas porque hasta aquí prácticamente no encuentras nada de hostelería por la pequeñez de las localidades y porque es una etapa que no invitan a parar y descansar. Así que nos sentamos junto a Pablo Payo, 'Pablo el Mesonero Mayor”.

No hay sorpresas hasta Carrión de los Condes, final de etapa. Localidad con todo tipo de albergues, restaurantes, hoteles, tiendas de todo tipo e iglesias.

Carrión, hasta 12 iglesias y doce hospitales tuvo, Entre ellas la  iglesia de Santa María del Camino soberbio pórtico representado el tributo de las cien doncellas y en donde al caer la tarde se celebra la misa del Peregrino, que una vez más nos dejó un inolvidable recuerdo con la iglesia a rebosar de peregrinos de decenas de países, con la colaboración de una comunidad de monjas jovencísimas que participaban de la misa y con la invitación del sacerdote al acabar a participar en la bendición del Peregrino y a cantar la Salve ante la imagen de la Virgen, como recuerdo a los peregrinos nos entregaban al acabar unas estrellitas hechas por la monjas (que evidentemente guardamos), sin grandes pretensiones, para  que nos guiasen en el camino, ¡momentos emocionantes e inolvidables!.