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lunes, 24 de septiembre de 2018

Trigésima Etapa: Viduedo-Samos



Salimos de Viduedo hasta Triacastela, la bajada es continua, en algunos momentos con bastante pendiente y constante, justo al salir de la aldea la panorámica del valle que vamos a empezar a bajar es preciosa.



Al llegar a Triacastela y después de atravesar la larga calle central con todo tipo de servicios, (una vez más una localidad debe su economía fundamentalmente al camino) hay que decidirse, el Camino se bifurca y hay que escoger uno de los itinerarios, ¿Por San Xil o por Samos?. Gran dilema, pues ambos son caminos del máximo interés. Por el valle San Xil se cruza dicen uno de los valles más bonitos de toda la ruta jacobea; por Samos, 7,2 km más largo, atravesaremos espectaculares bosques de robles y castaños a la vera del río Oribio, regalándonos además la visita al extraordinario Monasterio de Samos. 

Elegimos ir por Samos, queremos ver el monasterio y aunque andemos un poco más como dormiremos en Samos no hay problema. Hacemos etapa allí. 

El tramo de la etapa al salir de Triacastela conlleva cierto peligro, ya que es la propia carretera, sin arcenes ni aceras, una vez se abandona ya es otra cosa, a partir de aquí nos vamos a encontrar con la Galicia rural y desconocida, buen número de aldeas de piedra sin apenas gente ni servicios, nada que ver con los pueblos bulliciosos de Castilla, La Rioja o Navarra. 

Empezamos a conocer y a tener que pisar también las famosas “corredoiras”.

San Cristovo, idílica aldea bañada y dividida por el rio aparece en nuestro camino tras alguna fuerte pendiente. 

Ya cerca del final de la etapa, un mirador natural, allá abajo el Monasterio de Samos, destino de nuestra jornada en esta etapa. Otra vez una fuerte pendiente y tras pasar el rio que habremos cruzado en varias ocasiones en la etapa de hoy nos dirigimos a nuestro alojamiento para descansar y visitar por la tarde el famoso Monasterio. Son muy curiosos los murales que adornan la primera planta del claustro del Monasterio, además llevábamos un guía (monje) que fue una delicia durante toda la visita.



Lo que se ven son muchos turismos de personas que vienen de propio a visitarlo.
Pensábamos que Samos sería una localidad más grande, pero no, es evidente que vive a la sombra del Camino y del Monasterio. 





lunes, 3 de septiembre de 2018

Vigésima novena etapa. O Cebreiro a Viduedo


Para salir de Cebreiro se puede ir por el arcén de la carretera o tomar una senda a la izquierda, que discurre por un agradable bosque, y aunque asciende a una pequeña colina, resulta mucho más atractiva esta última alternativa, al cabo de un par de kilómetros se junta ambas alternativas. Nosotros escogemos la alternativa de la senda.
 Si la niebla no lo impide ocultando el valle, ver amanecer desde O Cebreiro, es un privilegio que nos brinda el Camino que no podemos rechazar. Hoy, por fin, nos sumergimos en la tierra gallega, la de la niebla y esa fina lluvia que casi no ves pero que al final te empapa el “orballo”; la de los castros celtas; de infinidad de lomas, bosques de robles, castaños y eucaliptos. De aquí a Santiago 151 kilómetros.

El camino aun despliega latigazos tras la subida al Cebreiro. El primer alto, el de San Roque, a unos 3 kilómetros no tarda en llegar. Al coronarlo y al otro lado de la carretera y ante una amplia panorámica, se alza una colosal y plástica escultura de un peregrino medieval en bronce que avanza contra el viento, las fotos que acompañan a esta entrada aunque no lo parecen están hechas en el intervalo de tiempo que nos lleva descansar un poco tras la subida al alto, nuevamente insistimos, como a lo largo del blog hay que llevar ropa adecuada a todo momento porque la climatología es caprichosa y cambia constantemente.
















Pero la jornada nos depara otra subida más, bastante exigente, el alto del Poio. El alto Do Poio es un suave y continúo ascenso pero los últimos 500 metros, son de una gran, gran dureza, estratégicamente colocados al final de la subida, unos establecimientos de hostelería ayudan a reponerse de un esfuerzo verdaderamente importante.
Desde aquí por hoy ya no subimos más y vamos hacia abajo. Parece que las fuertes subidas se han acabado. Lo que no quiere decir visto el mapa y las guías que no tengamos subes y bajas constantes más adelante.

 

Es el primer día de este año y queremos hacer noche en Samos, por eso reorganizamos los kilómetros, no es una etapa especialmente larga, nos quedamos en Viduedo, en una guías va con “B”, en otras con “V”, en donde son solo unos pocos vecinos (nos dijeron que no pasaban de 20) lo que si  abundan son los rebaños de vacas, bueyes y de caballos, El alojamiento muy agradable y bien cuidado nos reafirma en el impulso económico que el Camino ha dado a estas aldeas y pueblos que de otra manera hubieran desparecido. Como mañana queremos madrugar nuevamente llenamos nuestra cantimploras por la noche con Café y Cola Cao para desayunar porque solo está el bar del alojamiento y este habré más tarde del horario que llevaremos.
En las ocho mesas que hay donde cenamos observamos una vez más la cantidad de extranjeros que realizan el camino, aquí en concreto salvo nosotros el resto son todos extranjeros, es un aspecto que cuando hemos cenado en albergues en horario habitual hemos podido comprobar, escasos españoles y cantidad de extranjeros. Bien es cierto que en todos los sitios nos han dicho lo mismo; mayo, junio y septiembre es fundamental para extranjeros estando julio y agosto copado por españoles.
Ya en nuestros comienzos en Roncesvalles en la misa vespertina del peregrino lo pudimos comprobar, y a lo largo del camino, ya en la Eucaristía de San Juan de Ortega, o en la de Carrión de los Condes, en las vísperas de Rabanal del camino, o en el Cebreiro, lo seguimos viendo, al igual que en el albergue de San Juan de Ortega, en el de  Cebreiro, o el Acebo o Belorado por poner algos ejemplos.

                         





miércoles, 15 de agosto de 2018

Vígesimo octava etapa. El O Cebreiro

Final de etapa de un año y comienzo del siguiente, Hacemos un alto en la explicación del desarrollo de las etapas para explayarnos con este magnífico lugar que tiene algo de especial. 
El Camino de Santiago atrajo numerosos peregrinos hasta mediados del siglo XVI, pero ya en el XVII, la gente comenzó a olvidar al Apóstol y el número de devotos que llegaban a Compostela comenzó a disminuir de forma alarmante, y así continuó los siglos posteriores. Este retroceso tan fuerte de la peregrinación provocó además que los caminos se fueran abandonando por falta de uso.
Esta tendencia cambió a finales de los años 50 del siglo pasado gracias entre otros al Padre Elías Valiña, sacerdote de la parroquia lucense de Cebreiro, que impulsó la restauración del Hospital y Santuario de Santa María del Cebreiro, y renovó la tradicional acogida al peregrino.
Más tarde en los años 70, el Padre Valiña, comenzó a señalizar el Camino de Santiago, y tramo a tramo, fue marcando con flechas amarillas la ruta desde los Pirineos hasta Santiago, después de esta ardua labor, publicó la primera guía sobre el Camino, en los años 80. Lo curioso es que el color no fue una elección meditada, simplemente es que se la regalaron unos camineros que estaban pintando las líneas de las carreteras de la zona, pintura que por aquel entonces era de color amarillo.

Para la historia queda una famosa anécdota protagonizada por el párroco en los Pirineos; tras pararlo la Guardia Civil mientras se hallaba con un bote de pintura amarilla en la mano dibujando llamativas flechas, le preguntaron que qué estaba haciendo en ese paso fronterizo. «Preparando una gran invasión desde Francia», fue la respuesta, aunque tras llevarlo al cuartel se aclaró todo. La convicción personal del visionario párroco y la inversión realizada por él a base de kilos de pintura, guiaron hasta Santiago a miles de peregrinos, en una nueva y redescubierta peregrinación. 

Cuando Valiña comenzó a promover la vía milenaria, el llamado Camino Francés se hallaba en algunos puntos intransitable. Por ello, se decidió a delimitar los tramos originales de la ruta jacobea, tras convencer a alcaldes y a otros párrocos y atraer a la causa a las distintas asociaciones de amigos del Camino de Santiago, los implicó en la tarea de marcar el itinerario. 

Elías Valiña falleció en 1989 de forma prematura, a los 60 años de edad. Su sepultura se puede visitar en la basílica de Santa María la Real de O Cebreiro. Fuera del templo una estatua también rinde homenaje a este hombre que dejó impronta entre los diversos promotores del Camino de Santiago. 

O Cebreiro es una aldea perteneciente a Piedrafita del Cebreiro en la que permanece en pie un conjunto de pallozas o viviendas de piedra con techo de paja, habitadas hasta no hace mucho. Con su iglesia prerrománica, la más antigua de la ruta jacobea conservada en su integridad, que acoge un Santo Grial. Sus campanas sonaban durante los inviernos para orientar a los peregrinos en medio de la niebla. 

Según datos de su ayuntamiento solo hay 18 residentes, pero aparecen en temporada alta casi mil personas cada día, lo que ha supuesto un revulsivo económico para la zona en donde encuentran trabajo muchas personas de los alrededores. 


Cada casa de O Cebreiro es una hospedería, en donde el visitante puede comer y dormir, a nuestro entender quizás esa fama y esa cantidad de personas desvirtué un poco el lugar, vimos llegar a varios autobuses hasta allí, para hacerse la foto comprar y marcharse y quizás también por ello es una zona relativamente cara en comparación con el resto del camino. De igual manera esto influye en el trato al peregrino que es más, mucho más comercial que en el resto del camino y menos personal. 

Se juntan en esta aldea todos los parámetros para recordarla como un lugar especial; todo de piedra, las pallozas, la neblina aun en días veraniegos, su milagro y su Santo Grial, el estar ya en tierras gallegas, el paisaje…y una vez más participamos al atardecer en la misa del peregrino, en un impresionante ambiente religioso y emocionante con multitud de extranjeros, sobre todo alemanes y orientales. 


UN APUNTE SOBRE EL TIEMPO 
En varias entradas en este blog hemos hablado de la climatología, traemos en esta entrada dos fotos muy aclaratorias del tema. 


Las fotos están tomada EN EL MISMO SITIO con un año de diferencia, principios de junio, como se puede apreciar la climatología es completamente diferente. De ahí la importancia de la ropa como ya hemos comentado varias veces en este blog. 












martes, 31 de julio de 2018

Vigésimo séptima etapa. Herrerías-O Cebreiro


Hoy es uno de los días más esperado, el día de la etapa reina, seguramente de las más recordadas a la vuelta de la peregrinación. En ella se abandona León y Castilla para entrar en Galicia, en concreto por la parroquia de O Cebreiro: antigua aldea de pallozas hoy restaurada en aras del turismo.  Nosotros la hemos tenido que dejar muy corta porque finalizada la misma tenemos que volver a casa y hay que tener en cuenta las combinaciones de taxi, autobús y tren y no nos podemos despistar, por eso y para saborearla en profundidad hemos querido recortar kilómetros, ayer dormimos al comienzo de Las Herrerías, el camino cruza el alargado y tranquilo pueblo por la calle Camino de Santiago.
 El ascenso para nosotros, que no para los que vengan de Villafranca no se hace esperar, nada más pasar el barrio del Hospital se inicia el famoso y temido ascenso,  junto al antiguo trazado de la carretera,  por pista asfaltada arrancan las primeras rampas de importante desnivel, que discurren sobre el asfalto, el repecho se mantiene constante durante casi un kilómetro hasta que se llega a un cruce que invita con un mojón a abandonar la carretera y penetrar en una senda aunque se deja enseguida  para cruzar el rio  y comenzar ahora en serio el ascenso, la senda se interna por parajes naturales impresionantes en los que se combinan la alta montaña, los prados ganaderos, los pueblecitos de piedra y los imponentes bosques que anticipan la cercanía de Galicia. Una verdadera belleza. Desde Herrerías a la Faba encontramos las pendientes más fuertes, son unos 4 kilómetros pero hay que tomárselo con muuuuucha calma. El camino no es bonito, es impresionante e increíblemente bonito, realmente, es más un camino de cabras, con piedras grandes y redondeadas, con abundante vegetación, ¡una pasada!.











Unos metros más arriba aparece el primer mojón jacobeo con señalización de distancias. Es el 152.
Y otros cuantos de cientos de metros más el Camino se despide de León, la provincia con más kilómetros de recorrido del Camino Francés: nada menos que 214.4 ¡Por fin pisamos Galicia!.

Con unos fuertes desniveles quizás los más duros de la etapa el  escenario nos acerca hasta La Faba, tras La Faba abandonamos progresivamente la sombra y los fuertes desniveles  para salir a un terreno abierto de pastizales con vistas a los bosques atlánticos, la pendiente resulta más suave, el paisaje cambia por monte bajo y prados abiertos y el arbolado empieza a escasear Las amplias panorámicas influyen en la percepción de la pendiente, que se torna ligeramente  más suave hasta alcanzar el último pueblo de León en el Camino de Santiago Francés, Laguna de Castilla.

Los últimos 1.500 metros nos acercan hasta la iglesia prerrománica de Santa María la Real, que da la bienvenida a O Cebreiro.
El recuerdo permanecerá indeleble al paso del tiempo, gracias a la bellísima, apasionante y temida subida a O Cebreiro, el mayor ascenso del Camino Francés en territorio español. La subida transcurre, en buena parte, por “corredoiras”, con un desnivel de 660 metros a lo largo de 12 kilómetros, aunque el tramo con más pendiente es el de Las Herrerías a Laguna de Castilla, con 480 metros de desnivel en 5,7 kilómetros. Por otra parte, la aldea de O Cebreiro, ya en Galicia, es una pequeña joya, por su emplazamiento.
Etapa como hemos dicho muy corta para nosotros 9 kilómetros, pero que nos lleva más de 3 horas de caminata, en parte por el propio esfuerzo del camino y por las paradas para disfrutar del día y del paisaje.
Para aquellos que lean este blog y que hagan la etapa desde Villafranca que tengan en cuenta la extrema dureza de los 8 últimos kilómetros, y más al final de la etapa.






martes, 10 de julio de 2018

Vigésimo sexta etapa: Villafranca del Bierzo-Herrerías


La montaña llega al Camino de Santiago.

Hoy es el día de la etapa reina, seguramente de las más recordadas del camino, si bien nosotros por cuestión logística dejamos lo mejor de la etapa para mañana. Una etapa que nosotros dividimos en dos por cuestión como decimos de logística. Como hemos dicho ya en alguna entrada, por cuestiones personales, trabajo, vacaciones, etc… no hemos podido hacer el camino en una sola vez. Así que mañana finalizamos otro tramo del camino y debemos calcular bien el tiempo, debemos llegar pronto para empalmar los diferentes medios de trasporte, primero taxi, luego autobús, para acabar tren convencional y luego AVE, que nos dejaran ya de madrugada en nuestra casa.
 Aquí abandonaremos León y Castilla para entrar en Galicia, en concreto por la parroquia de O Cebreiro: antigua aldea de pallozas hoy restaurada en aras del turismo.
El ascenso duro se hace esperar y no es patente para nosotros hoy ya que finalizamos en Las Herrerías, será mañana cuando sobrepasado el barrio de Hospital lo notemos. A partir de aquí el camino se endurecerá, se hará más empinado y comenzara la ascensión real a O Cebreiro, bien podría decirse que el inicio de la verdadera ascensión comienza aquí en las Herrerias.

Desde Ruitelán a Las Herrerías se aprecia ya la pendiente, que sin llegar a ser pronunciada aumenta de forma considerable. Tras cruzar un puente romano se llega a este bucólico pueblo caminero (cuatro casas actualmente, pero cuatro, cuatro, ni una más), que debe su nombre a las herrerías en las que se trabajaba este metal. Nos da la impresión que al estar “tan cerca” de O Cebreriro, con la construcción de la autovía y la perdida de los talleres que antaño tenía, con el tiempo ha ido perdiendo importancia aunque sea de paso obligado. Nosotros nos quedamos en él. Vemos que aquí alquilan caballos para salvar el fuerte repecho que sube a O Cebreiro.

Hoy son 18 largos kilómetros por el arcén de la carretera N-VI, y por la antigua carretera nacional. La apertura de la autovía las dejo casi sin tráfico lo que permitió crear un andadero que permite ir rápido y seguro pasando localidades, agradables para el peregrino, por ser poblaciones que casi conservan todo el sabor primitivo. A lo largo de la etapa pasaremos por debajo de unos impresionantes puentes y pilares construidos para la autovía que salva los fuertes desniveles que antaño tenían que realizar los vehículos en el famoso puerto de Piedrafita para entrar o salir de Galicia.

A pesar de no tener mucho donde elegir para la cena, acertamos de pleno y en un pequeño bar/restaurante al borde de la carretera/camino cenamos muy bien y muy económicamente, con una amabilidad extrema, se nota enseguida aquellos sitios en los que no pernoctan muchos peregrinos, a menos peregrinos, más amabilidad.
Tras un agradable paseo por la carretera prácticamente desierta nos vamos a descansar pensando en la etapa de mañana, esperamos que cumpla con las expectativas.

 


domingo, 17 de junio de 2018

La mochila


Como cada cierto número de etapas metemos una entrada relacionada con diferentes aspectos que pueden interesar al peregrino que vaya a hacer al Camino. Hoy vamos a hablar un poco de una de las protagonistas en el Camino, la mochila, y de lo que llevamos en ella.
Porque no hay que llevar un armario a la espalda, pero tampoco una bolsita de deporte.
Si vas a hacer el camino hay que ser consecuente e ir preparado en condiciones. Es evidente que dependerá de invierno o verano, esto fundamental. De si vas a hacer una semana, un fin de semana o el camino de tirada, aunque en este último caso no te vas a llevar mucho más, que si te vas para una semana.
Nosotros hemos hecho el camino siempre a finales de mayo o principio de junio, por ello y como todo en este blog hablamos bajo la perspectiva de nuestra experiencia, que a unos puede ayudar, a otros orientar y a otros puede que no les sirva para nada.
Hoy, por si alguien lee este blog y le puede servir de experiencia, hablamos de la mochila porque en ella va a ir tu armario y tu casa durante el tiempo que dure el camino, ¡vamos! como los caracoles, con la casa a cuestas.

LA MOCHILA
Sabemos que el peso de la mochila es importante, pero no hay que obsesionarse, ya que si lo haces optarás por llevarte cosas innecesarias que no pesan en lugar de llevarte lo imprescindible. Todo por no cargar mucho la mochila.
Hay que comprar una buena mochila que reparta bien el peso. Porque no es lo mismo cargar con 5 kilos en una mochila pequeña, que hacerlo en una más grande.
Cuando nosotros empezamos la aventura nos dejamos orientar y nos hablaron de una mochila entre 35 y 45 litros para primavera y verano.
Si la coges más grande, más pesara y sin darte cuenta más la llenaras, también leímos que no debe de superar un 10% del peso de quien la lleve.
Nosotros hemos llevado una de 35 y una de 45, por nuestras diferentes envergaduras que ha hecho que la ropa/calzado sea más pequeña una que otra (tallas XS y tallas XL). Siempre y cuando seas de los que vas con lo justo, sin pasarte ni por mucho ni por poco.


A la hora de mirar mochila sobre todo; hombreras acolchadas, refuerzo lumbar, correas ajustables para la cintura y el pecho y sistema que permita su regulación según la altura de cada uno.
La funda impermeable no es imprescindible si llevas capa o poncho para que puedas cubrirla en los días de lluvia.
Fíjate en que tenga compartimentos separados, bolsillo superior y bolsillos laterales te vendrán muy bien durante la etapas, y si el modelo elegido tiene, también compartimento inferior (viene muy bien para el calzado).

LA ROPA
La cuestión clave, ¿Qué llevar?, es importante asegurarnos porque cuando empecemos a andar ya no hay vuelta atrás para corregir o rectificar, y el tiempo a lo largo de una semana puede cambiar sustancialmente, por ello la primera pregunta ¿En qué época vas a ir?, hay quien dice que no hay que llevar ropa de abrigo, discrepamos. Puede ser que mientras andes no la necesites, pero no estés tan seguro, a no ser que vayas en pleno verano vas a pasar los pirineos (media montaña) ciudades normalmente frías (Pamplona, Burgos, León,), el páramo leones, la sierra de Logroño, las montaña de león y las de Galicia… Una cosa es llevar un plumas y un forro polar y otra cosa es llevar una prenda intermedia que te pueda hacer de abrigo y de chubasquero, de esas de dos piezas que se pueden desmontar, la parte interior con un polar fino que a la vez te puede hacer de jersey para pasear en las tardes frías o si madrugas al empezar las etapas. En la entrada del Cebreiro de este blog puedes ver fotos del mismo sitio en las mismas fechas con unas condiciones climatológicas completamente diferentes 
A nivel de ropa nosotros hemos llevado: 
  • Cuatro camisetas (la que llevas, la que te pones al llegar y te quitas la sudada, y dos más por si acaso al lavar no se te seca, o no puedes lavar, u otras circunstancias) 
  • Una sudadera y una camisa de paño, será suficiente para las mañana frescas, o para pasear por la tarde.
  • Dos pantalones, de esos que se pueden quedar cortos, a ser posible con cremalleras en los bolsillos para que no se te pierda nada.
  • Tres o cuatro mudas, cómodas, e igual de calcetines por el mismo argumento que las camisetas. Lo ideal es que no tengan costuras y que sean normales, ideal para hacer deporte. Piensa que en camisetas y mudas, al menos necesitas dos por día. 
  • Chubasquero/poncho/capa. Imprescindible. Además, no ocupa nada en la mochila, pero lo necesitarás si empieza a llover fuerte. 
A pesar de ir en una época relativamente buena climatológicamente hablando, en más de la mitad del recorrido hemos necesitado la sudadera y la camisa o forro polar en las etapas. No hay más que ver las fotos que vamos publicando en este blog.

EL CALZADO
Al menos un par de zapatillas, las que va a llevar habitualmente y las de lluvia, solo diferentes por el color, la dureza de la suela y su impermeabilidad. Que nos imaginamos no serás tan novato de estrenarlas el primer día de camino.
Y una chancletas para después de las etapas airear el píe y relajarlo.
Botas no hacen falta, unas zapatillas para andar, de senderismo y con un piso un poco alto y transpirables, para que el pie respire es suficiente. Es importante que el pie respire durante la etapa del camino. Una anotación, puedes perder alguna uña de los pies, a nosotros nos pasó.

¿Y YA ESTÁ?... ¡PUES NO!
Entonces, ¿qué más?
Pues la bolsa de aseo y un mínimo botiquín, en este caso cada uno debe de saber lo que debe de poner, la verdad como ya hemos comentado en otras entradas que a lo largo del camino encontrarás de todo, pero algo siempre hay que llevar.
Alguna gasa, esparadrapo de seda, betadine, tiritas, crema de protección para el sol. Aguja e hilo, aspirinas. Hay quien añade vaselina.
Aunque el aseo es bastante personal, es fundamental que te lleves lo más importante como el cepillo y la pasta de dientes, un bote de gel para el cuerpo y cabello, desodorante, peine, una pastilla pequeña de jabón Lagarto (para la ropa) y una cuchilla de afeitar desechable, si te afeitas. Toalla pequeña también.(todo esto del aseo es susceptible de llevar en función de donde te alojes)
Una navaja buena multiusos te permite eliminar las pinzas y las tijeras. Es conveniente pensar en crema de protección solar, el sol nos va a dar de plano durante las etapas.

¿Y YA TENEMOS TODO?, ¡PUES NO!

¿Y qué tal un gorro, sombrero o pañuelo para la cabeza o similar?, y una bolsa para la ropa sucia ¿Vas a llevar saco de dormir y esterilla si prevés dormir en el suelo?

¿AHORA YA SI, NO?-…¡PUES NO! 
Casi casi, ¿guía? ¿Libreta para apuntar?¿Carnet del peregrino?¿concha o vieira?¿Documentación (tarjetas, D.N.I., Seguridad social…)? ¿móvil?.
De la comida ya hemos hablado en otra entrada, no obstante siempre llevaremos algo en la mochila porque en alguna ocasión nos hemos encontrado cerrado el lugar donde pensábamos avituallarnos durante la etapa (una pieza de fruta, unos frutos secos, unas galletitas, algún caramelo…) 
Ahora sí, ya tenemos la mochila…¿Y los bastones? No todas las etapas, son iguales. Hay algunas etapas con bajadas muy empinadas, llenas de piedras, grava, barro… no siempre es cómodo ir sin un apoyo extra, como podría ser un bastón, puede ser un punto de apoyo, te permite sujetarte en bajadas o subidas pronunciadas y de defensa ante animales que aparezcan inesperadamente. Según las mochilas llevan correas para colocarlos en el exterior, hoy en día son muy ligeros y cuando están plegados ocupan poco, la mayoría tienen un sistema de pliegue telescópico.


UN BUEN COMPLEMENTO
Y para acabar un buen complemento, una “mariconera” a la cintura puede ser muy útil para cuando dejas la mochila aparcada y no la vigilas, y así no abandonar lo esencial; documentación, dinero, móvil, navaja, el carnet para ir sellando, …Hoy en día hay mochilas que llevan ese complemento y es fácil de quitar y poner.
¡Pues, hala, ya está! carretera y manta.


Y así la hemos llevado nosotros, solo pretendemos como decimos en alguna otra entrada contar nuestra experiencia, si a alguien le sirve pues nos alegraremos, y si no cada uno tendrá su propia experiencia que contar, recordar o revivir. Como decimos por nuestra tierra, ¡Con tu pan te lo comas!, que es como decir, tú veras lo que haces.



COSAS QUE NO NOS GUSTAN
Hemos visto con sorpresa peregrinos que salían al principio de una etapa sin prácticamente nada de carga, nos adelantaban por el camino y al llegar iban completamente cambiados de ropa, observando con detenimiento vimos en los hospedajes mochilas y maletas que eran recogidas por empresas de transporte y que trasladaban los equipajes de los peregrinos hasta el siguiente punto de pernoctación.

Nada que objetar con estas empresas, estamos en un mercado libre y son muy libres de ofrecer estos servicios, pero a nuestro modo de ver, el camino así queda desvirtuado, entendemos casos especiales como hemos visto en sillas de ruedas, con minusvalías u otros problemas, pero para el peregrino “puro”, sea cual sea su motivación, la mochila según nuestro criterio debe ser parte del viaje. El camino es el camino, no una excursión de trekking.



domingo, 3 de junio de 2018

Vigésimo quinta etapa: Ponferrada-Villafranca del Bierzo


Laaarga, laaarga, laaarga es la avenida de salida de la población, La Avenida de Galicia, ¡6 kilómetros! hasta que se divisan las vides de Camponaraya, aquí el Camino vuelve a abrazar el campo.
Hemos preferido coger la línea recta hasta Camponaraya en vez de realizar el rodeo que marca el actual camino (nos hemos quitado aproximadamente 2 kilómetros) pero la mitad ya, localidades que se pueden considerar barrio periféricos de Ponferrada, que no camino, y que viene en casi todas las guías, lo que recortamos por un lado de ciudad, lo alargaremos hacia el final de la etapa de auténtico camino.
Etapa bastante cómoda sin ningún tipo de complicación a través de campos y campos de viñedos y tranquilas localidades repletas de servicios. El único inconveniente es la casi total ausencia de sombra, la mayor parte del recorrido es a pleno sol, en pleno verano habrá que madrugar mucho.

    

 Una exigente subida, la única pega de esta etapa, nos acerca a Pieros, se retoma la nacional y en el momento exacto que se corona el alto se llega a un cruce con flechas amarillas en el suelo que indican a la derecha, hacia Valtuille. Este desvío a Valtuille es una variante que según dicen gana adeptos con el paso de los años. Presenta más desniveles y es unos dos kilómetros más larga que el original, pero muchos peregrinos la prefieren para abandonar la carretera cuanto antes. Así lo hicimos nosotros, lo que cortamos al salir, lo alargamos por aquí, se da un pequeño rodeo pero merece la pena, campos y campos por pistas de asfalto y tierra, árboles frutales y vides por todos los lados, es de suponer que si se sigue esta tónica el pueblo saldrá beneficiado porque ahora deja un poco que desear en cuanto a servicios.
A la salida de Pieros nos quisieron tomar por pardillos, pequeña estafa para uno, pero que a lo largo del día si les salía bien,….pues eso, los jubilatas sentados a la vera de la carretera te avisaban y la guardia civil pasaba de vez en cuando. La estafa en cuestión era firmar solicitando algo que ni siquiera recordamos, la petición la realizaban mujeres extranjeras, a cambio te piden un pequeño donativo. 

Se llega a Villafranca pasando junto a la puerta del Perdón de la Iglesia de Santiago, donde el suelo vuelve a ser durante un buen tramo de canto redondo, lo que al ser final de etapa se lleva peor por los pies, al frente al finalizar este tramo, el castillo de la localidad y cuando crees que has llegado a la derecha una empinada cuesta, esto para rematar las piernas, que nos deja en el centro de Villafranca.
En la puerta del Perdón el peregrino que por enfermedad no podía seguir, podía conseguir el jubileo atravesando la famosa puerta, privilegio que fue otorgado por el Papa Calixto III en el Siglo XV. Creemos, pero no estamos seguros de ello que en los Años Santos Compostelanos actuales, en caso de que algún peregrino no pueda continuar hasta la Catedral de Santiago por enfermedad o accidente y haber recorrido la distancia necesaria, haberse confesado, asistido a la Eucaristía y haber rezado por las intenciones de la Iglesia (igual que en la Catedral de Santiago), se le abre la Puerta del Perdón para que gane las Gracias Jubilares. Siendo esta la única puerta de todo el Camino de Santiago junto con la de la Catedral en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares.
 Localidad que parece haber perdido algo de importancia frente a Astorga y Ponferrada pero que dada su situación envidiable entre los montes de León y los de Galicia goza de un gran ambiente y de todo tipo de establecimientos.
Alfonso VII, Fernando II y Doña Urraca su mujer, Isabel II y Alfonso XII pasaron por aquí, entre su importante patrimonio el Castillo del XVI de los Marqueses de Villafranca, el palacio de la Marquesa de Campomanes y la Colegiata de Santa María.









              Villafranca da paso a Galicia, ¡ahí que estamos ya!.